Las motivaciones de las cosas que hacemos

1 Co. 13.3 “… si repartiese todos mis bienes

para dar de comer a los pobres…

y no tengo amor, de nada me sirve.”

Lectura: Mateo 6.1-6

 

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El respeto, conservante del amor

(Ef 5.33) “… cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo;

y la mujer respete a su marido.”

Lectura (Efesios 5.22-33)

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El que ama se expone a sufrir

(1 Co 13.4) “El amor es sufrido…”

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Lectura (2 Corintios 12.12-18)

12 Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.

13 Porque ¿en qué habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? ¡Perdonadme este agravio!

14 He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.

15 Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.

16 Pero admitiendo esto, que yo no os he sido carga, sino que como soy astuto, os prendí por engaño,

17 ¿acaso os he engañado por alguno de los que he enviado a vosotros?

18 Rogué a Tito, y envié con él al hermano. ¿Os engañó acaso Tito? ¿No hemos procedido con el mismo espíritu y en las mismas pisadas?

¿Muere el amor?

(1 Co 13.8) “El amor nunca  deja de ser…”

Lectura (1 Corintios 13.1-13)

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La religiosidad vana no proyecta amor al prójimo

(Stg 1.26-27) “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que
engaña su corazón, la
religión del tal es vana.
La religión pura y sin
mácula delante de Dios el
Padre es esta: Visitar a los
huérfanos y a las viudas en
sus tribulaciones, y guardarse
sin mancha del mundo.”

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